Cuando me pregunten por qué caigo,
diré que lluevo.
Como grita el viento que es su turno,
que la vida no gira
si nadie la empuja
y que ya era tarde
cuando abrimos los ojos,
así, alto y claro.
Indeleble,
la estela que deja
el ácido nítrico en tus placas,
- corrosión, me llamas arte -
así alzaré el vuelo,
una fracción de segundo,
infinita caída libre,
nada. Todo. Nada.
Libre o nada.
Y os veré a lo lejos
minúsculos, pero brillantes,
los destellos de vuestras cadenas,
y me llamaréis ciega,
porque me veréis ciega.
Lloveré,
sobre vosotros,
gotas,
y hablaréis de la paz
como del regalo divino
de poder frenar la vida,
porque frenar la muerte
acaba resultando ser demasiado terrenal.
diré que lluevo.
Como grita el viento que es su turno,
que la vida no gira
si nadie la empuja
y que ya era tarde
cuando abrimos los ojos,
así, alto y claro.
Indeleble,
la estela que deja
el ácido nítrico en tus placas,
- corrosión, me llamas arte -
así alzaré el vuelo,
una fracción de segundo,
infinita caída libre,
nada. Todo. Nada.
Libre o nada.
Y os veré a lo lejos
minúsculos, pero brillantes,
los destellos de vuestras cadenas,
y me llamaréis ciega,
porque me veréis ciega.
Lloveré,
sobre vosotros,
gotas,
y hablaréis de la paz
como del regalo divino
de poder frenar la vida,
porque frenar la muerte
acaba resultando ser demasiado terrenal.